Volcadura de un microbús (R-27)
Raúl Cervantes
30-Jul-2009
PROBLEmAS Y SOLUCIONES
Hace varios meses ocurrió un lamentable accidente de tránsito que involucró a un microbús de la ruta 27 que va de Pantitlán al Hotel de México.
Un chofer de esa ruta se salió de la avenida Churubusco para acortar el tiempo del trayecto y evitar las obras de repavimentación que se llevaban a cabo en esa parte del Circuito Interior. En adición, el exceso de velocidad hizo que perdiera el control de la unidad, provocando la volcadura del vehículo en el cruce de Añil y Río Churubusco, en Iztacalco. Dos personas murieron y 12 tuvieron heridas de gravedad.
Como sanción, el Gobierno del DF suspendió a los 120 microbuses de esa ruta y habilitó 60 autobuses de la RTP para que proporcionaran el servicio provisionalmente. Tiempo después los microbuses volvieron a circular. El accidente descubrió fallas de operación en esta modalidad de transporte público:
• Cientos de microbuses circulan sin título de concesión (como el accidentado).
• Renovar un tarjetón se lleva como dos o tres semanas porque hay que tomar un curso, pero hay quienes lo obtienen en un día.
• Existen quienes poseen uno o varios microbuses sin importarles la preparación de los choferes. Su único interés es recibir la “cuenta”, es decir, la renta que va de 700 a mil 500 pesos por día, según la ruta.
Cabe señalar que durante el tiempo que la RTP se hizo cargo de la ruta 27, transportó en promedio a 350 mil pasajeros por semana. Si dividimos este número entre los 120 microbuses suspendidos, se concluye que cada microbús transporta dos mil 916 pasajeros en promedio y que genera diez mil 200 pesos semanales. La ruta mide casi 25 km de ida, por lo que un microbús recorre por semana mil 400 km (cuatro vueltas de 50 km cada una), lo que implica un consumo de 233 litros de gasolina (a razón de seis km/lt), es decir, dos mil 100 pesos a la semana. Al restarlos, quedan ocho mil 100 pesos. Si los propietarios exigen a los operadores una “cuenta” de mil por día, entonces al conductor le quedan mil 100 por semana como su sueldo. Por estos salarios, es frecuente encontrar como choferes a jóvenes sin preparación suficiente para tal responsabilidad.
Para avanzar en la solución del problema de los microbuses el primer paso es su regularización, por ello propongo:
• Elaborar un inventario de las unidades y de la situación jurídica de cada una (esto es responsabilidad de la Setravi).
• Modificar la Ley del Transporte y Vialidad para que en los títulos de concesión se incluyan como obligaciones de los concesionarios: 1) contratar personas con un nivel mínimo de escolaridad de bachillerato, carrera técnica o equivalente; 2) establecer la obligación a los choferes de tomar un curso de capacitación en la Setravi o en una empresa especializada (hoy los artículos 28 y 42 de la Ley consideran que el concesionario debe dar la capacitación), y 3) aplicar exámenes a quienes hayan tomado el curso de capacitación por una instancia independiente.
• Establecer en la Ley del Transporte y Vialidad la obligación de los concesionarios de contratar un seguro de responsabilidad civil sin requerirle a los pasajeros la carga de la prueba en caso de accidentes.
Para avanzar en la solución al problema de los micros, es necesaria su regularización, para ello se requiere un inventario y controles estrictos de capacitación.
